jueves, 25 de agosto de 2011

La tipificación en la vida de los filósofos o "I´m dissapointed with philosopher´s real lifestyle"

Es que no sé cómo expresar lo segundo de una manera precisa en español. Un lapsus mental. Cuidado, si estudias filosofía no te lo tomes muy en serio, puedes acabar mal de la "tartera". Bueno, el caso es que un artículo de Sergi Grau, de la Universitat de Barcelona, en la revista "Espíritu" de la Institución Balmesiana, trata de la "tipificación en la vida de los filósofos" (de la Antigüedad, se entiende). De su lectura, muy provechosa, concluyo que nos previene de 1) pensar que la doctrina de los filósofos ha sido tal y como la narran sus biógrafos, cosa obvia, 2) de creer que la vida de los pensadores antiguos responde a su doctrina siempre y toda circunstancia; 3) de mitificar ambas cosas apuntadas, ya que los clichés biográficos eran lugar común de las distintas escuelas o discípulos posteriores.

Por ejemplo, tanto de Aristóteles como de Platón se nos dice que fueron vendidos como esclavos, cuando sabemos por los datos de la  Historia que el primero era meteco; que los enfrentamientos con los tiranos a lo Sócrates aparecen en numerosas biografías, etc etc. y siempre hablando de autores muy dispares en sus doctrinas y opiniones, lo que nos hace sospechar. No quiere decir que los filósofos no vivieran conforme a lo que pensaran en el sentido de que fueran hipócritas que enseñaban una cosa y vivieran otra, sino que el recuerdo de un filósofo pasa por el tamiz de cómo sus discípulos han entendido su doctrina. Los de Epicuro no vivieron la moderación de su maestro en la búsqueda de los placeres, por citar un caso conocido. Más pintorescos son las anécdotas que cita el mismo autor en esta entrevista

Volveré al artículo citado con datos más concertos. Simplemente quiero prevenir a muchos entusiastas de la Filosofía que empiezan con gran ánimo mitificando las figuras de los filósofos, que no han dejado de ser hombres, que sus vidas y planteamientos tienen una validez relativa, y que la filosofía es el arte de pensar sutil y matizadamente.
Estúdienla, pues, sin prisa.

martes, 23 de agosto de 2011

blogs de filosofía

No es fácil dar con blogs de filosofía un poco técnicos; en el mío podéis comprobar que se intenta ser técnico de vez en cuando, cosa que no es fácil. Para los que entienden inglés he encontrado este, recomendado por Bill Vallicella. He dado con una recomendación útil, sobre todo si estás haciendo un trabajo o tesis en la que necesitas citar en original. Espero que os sirva.

sábado, 20 de agosto de 2011

...Para los que hacen deporte


...O cultivan compulsivamente su cuerpo en el gimnasio para estar bien, dicen, consigo mismos. Lo mismo para las damas que se afanan en operarse los senos, nariz, liftings, y cosas por el estilo:

"¿Por qué, dime, alimentas y ejerces las fuerzas del cuerpo? La naturaleza se las concedió mayores que las tuyas a los ganados y las fieras. ¿Por qué cultivas la hermosura? (...) cualquier caballo lucirá una crin más espesa, en la cerviz de los leones se erizará una melena más hermosa. Por mucho que te adiestres en correr, no igualarás a una liebre.  ¿Quieres tú, dejando todo eso en que necesariamente has de ser vencido, puesto que te esfuerzas en lo que no es tuyo, volver a tu bien propio? ¿Cuál es éste? A saber, un ánimo limpio y puro, émulo de Dios, que se levante sobre las cosas humanas, que ponga nada suyo fuera de sí. Eres un animal racional. ¿Cuál es, pues, el bien en ti? La razón perfecta. (...) Piensa que tú eres feliz cuando todo tu gozo nazca de ella, cuando viendo lo que los hombres arrebatan, desean, guardan, nada encuentres en todo eso (...) Te daré una breve fórmula con la que midas si ya eres perfecto: tendrás lo tuyo cuando comprendas que los más desgraciados son los felices. Salud."

Séneca, carta CXXIV, 21-24

miércoles, 20 de julio de 2011

Los límites de la filosofía: nuestro tiempo y la época helenística. Testimonios

Desde perspectivas muy diferentes, traigo a colación estos dos textos. El uno, del P. Leonardo Castellani (+1981), insigne sacerdote argentino. El otro, del profesor español Salvador Mas Torres, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

P. Leonardo Castellani: artículo actualidad de sto. Tomás:
Estamparé aquí una afirmación osada, que a quien le parezca disparatada o temeraria no tiene más que pedirme se la pruebe... Es ésta: en la época en que estamos, la Epoca Atómica (que yo llamaría “Parusíaca”), no habrá más filosofía. Habrá solamente Teología; la filosofía habrá retrocedido a sus raíces religiosas. Habrá una lucha religiosa a muerte entre el ateísmo y la Iglesia Católica, es decir, entre la teología de Hegel y la de Tomás de Aquino. Podemos adelantar que Hegel vencerá, pero no para siempre.

Hace ya un siglo, el gran Menéndez Pelayo exclamó (en Ideas Es­téticas, tomo 4, I): “¡No hay filósofos, y quizás no los habrá ya nunca!”, que es lo que estamos diciendo. Tampoco los hubo después del gran crítico hasta nuestros días. Pero, ¿y esa bandada de filósofos disemina­dos por todo? Aquí en Buenos Aires tenemos como cinco... No son filósofos: son profesores de filosofía. Son discípulos, seguidores, epígo­nos de Hegel. Y lo mismo se ha de decir, pese a quien pese, de Bergson, de Max Scheller, de Gentile, de Julián Marías y de Ortega, etc., etc. Son a veces brillantísimos expositores, pero filósofos no son. Son flor de un día.
El causante de esta polarización en marcha fue un teólogo extraño y poderoso llamado Söeren Kierkegaard.

Salvador Mas Torres, en la Guía web de su asignatura:

"La reflexión filosófica ya no es estrictamente racional, más exactamente: la misma filosofía es muy consciente de los límites de la racionalidad, y asimismo de que estos límites son de carácter religioso. Cuando Flavio Josefo identificó a los saduceos con los epicúreos, a los fariseos con los estoicos y a los esenios con los pitagóricos, fue muy consciente de que por detrás de la diversidad de perspectivas se escondía una misma preocupación metafísica y moral: cómo ser felices en un mundo que se derrumba".

lunes, 4 de abril de 2011

¿Es la Iglesia actual neokantiana?

El título no es casual. El caso es que la Iglesia actúa como tal. Me explico.Para las éticas neokantianas, la ética pública está por encima de la ética pricada, que sería aquella propia de los grupos particulares o tradiciones culturales. El Estado, según estas posturas (por ejemplo John Rawls), ejercería una moderación de estas con un "consenso entrecruzado". Obviamente, sólo se aceptan las posturas particulares que se enmarquen en la ética pública, o de "lo justo".
La Iglesia ha adoptado este esquema sin nombrarlo de esta manera. Para sobrevivir, acepta este marco de la primacía de lo "justo" (es decir, de la ética pública regulada por un tercero en autoridad) y dentro de sus filas ejerce un férreo control a su vez, no tolerando posturas no-oficiales o oficiosas.

La clave, a mi humilde entender, es que la Iglesia, adoptando la Modernidad post-Ilustrada, y su visión ética y antropológica, sustituye, como hace ésta, una ética de fines por una ética del deber, en la que la única virtud es precisamente la fuerza que la voluntad pone en ese cumplimiento. El deber es así una máxima universalizada-no universalizable- por los srs. obispos. La ética de fines aristotélica enseñaba que el fin del hombre es la felicidad, y aunque no exista unanimidad en qué cosa sea esto, según Aristóteles, sí que hay un tipo de vida distinto al que corresponde una virtud principal para lograrla. La Iglesia, al olvidar voluntariamente este esquema de su doctrina -no en la teoría pero sí aplastantemente en su predicación y enseñanza-, ha convertido su obrar en una ética de lo justo, donde el fin de la misma no parece ser -insisto, parece- la salvación de las almas, sino mantener el statu quo, un orden de cosas donde supuestamente no haya conflictos por causa de proclamar que Ella tiene la Verdad, obviando aspectos fundamentales de su enseñar como la tan anunciada Doctrina Social, en las circunstancias en que estamos sería muy bueno oir de parte de algún Obispo alguna declaración pública al respecto.

Iglesia que se dirige a ninguna parte por connivencia con la Modernidad. Sería tiempo de volver a las esencias y no tener miedo de ser lo que se ha de ser.
Termino con unas palabras dirigidas a nuestro país, España, que bien pueden aplicarse a la Santa Iglesia:

Donde no se conserva piadosamente la herencia del pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que brote un pensamiento original ni una idea dominadora. Un pueblo nuevo puede improvisar todo menos la cultura intelectual. Un pueblo viejo no puede renunciar a la suya sin extinguir la parte más noble de su vida, y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil” (Menéndez Pelayo, Dos palabras sobre el centenario de Balmes, 1910).

viernes, 25 de marzo de 2011

España, museo (II)


Ahí va esta foto de un graffiti, que vi con unos amigos visitando Zamora. Hablaba en mi último post de la España vacía de contenido. Ya se ve que hay alguien más que comparte mi punto vista. Me alegro de ello.

miércoles, 2 de marzo de 2011

España, el Museum Park

Con ocasión del ya finalizado Año Santo Compostelano -o Xacobeo, para los laicos (que de todas formas viven de la Iglesia, aunque sólo sea por los monumentos)- hubo interesantes artículos en la prensa gallega acerca de lo que parecía un "parque temático": las ciudades monumentales. Visitándolas, se da uno cuenta que España, en frase de Quevedo, es "el esqueleto de un gigante", al modo de esos que se ven en los Jurasic Parks. Y se da uno cuenta de que el esplendor de la cultura española se ha acabado. Somos una reliquia del pasado que vive del turismo y de nuestra historia, sin querer saber de ella. Da pena cómo en las magníficas catedrales castellanas sólo vemos guiris disfrutando de su arte, estudiantes de intercambio de Georgia, Illinois o Marsella, que al salir de ellas dirán "Oye, ¿Sabéis si hay un Mc Donald´s en este pueblo?"
uno se lo indica, como quien no quiere la cosa, resignándose a ser parte de un mundo español sin referencia cultural, pues lo que pasa a ser museo pierde su condición cultural para ser naturaleza muerta, arqueología etnográfica que, al menos, le da de comer a unos cuantos.